El Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras

El Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras (1)

3.1. El Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras

Su regulación básica se recoge en los artículos 101 a 104 de la LHL y se trata de uno de los impuestos municipales que la norma califica como de potestativos. Es decir, que el ayuntamiento que desee exaccionarlo deberá aprobar la ordenanza fiscal correspondiente en orden a su ordenación e imposición.

El hecho imponible del impuesto sobre construcciones, instalaciones y obras está constituido por la realización, dentro del término municipal, de cualquier construcción, instalación u obra para la que se exija la obtención de la correspondiente licencia de obras o urbanística, se haya obtenido o no dicha licencia, siempre que su expedición corresponda al ayuntamiento de la imposición.

Así, la clave radica en la exigencia de la licencia para la realización de la construcción, instalación u obra que se va a ejecutar, con independencia de su obtención.

.:: Ejemplo ::.

Se ha comenzado a ejecutar antes de la concesión de la correspondiente licencia urbanística por parte del ayuntamiento de Palma de Mallorca, la rehabilitación de un edificio destinado a oficinas en la calle Lluis Fabregás de ese municipio. Una vez comenzadas las obras, el ayuntamiento procede a la denegación de la concesión de la licencia y a la ordenación de la finalización de las obras.

A pesar de haber comenzado la ejecución de la obra para la que se ha solicitado la licencia y de que esta última no se haya concedido por parte del ayuntamiento, lo que conlleva no poder llevar a término la rehabilitación planteada, no por ello la operación deja de estar sometida al impuesto sobre instalaciones, construcciones y obras. Ello es así ya que el comienzo de la ejecución de una obra para la que se necesita licencia urbanística determina la sujeción, con independencia de que la licencia llegue a concederse o no.

No obstante, la LHL determina que están exentas las construcciones, instalaciones u obras sujetas al impuesto de las que sean dueños el Estado, las comunidades autónomas o las entidades locales y que vayan a ser directamente destinadas a carreteras, ferrocarriles, puertos, aeropuertos, obras hidráulicas, saneamiento de poblaciones y de sus aguas residuales, aunque su gestión se lleve a cabo por organismos autónomos, tanto si se trata de obras de inversión nueva como de conservación.

Son sujetos pasivos de este impuesto, a título de contribuyente, las personas físicas o jurídicas y las entidades a que se refiere el artículo 33 de la LGT dueños de la construcción, instalación u obra aunque no sean dueños del inmueble sobre el que se realizan las obras. En definitiva, el sujeto pasivo lo es el dueño de la obra, con independencia de si es el dueño del inmueble o no.

Se entiende que es dueño de la construcción, instalación u obra quien soporte los gastos o el coste que comporte su realización.

No obstante, lo característico de este impuesto es el hecho de que crea una figura que es la del sustituto del contribuyente, y así dice que lo es quien solicite las correspondientes licencias o realice las construcciones, instalaciones u obras, si no lo es el propio contribuyente.

En estos casos, quien solicita la licencia o quien realiza la obra, y no su dueño, es quien resulta obligado a realizar cuantas obligaciones se deriven de la realización del hecho imponible, incluso el pago del impuesto, con independencia de que posteriormente, tal y como también señala la norma, pueda exigir la cuota tributaria, al contribuyente, al dueño de la obra.

 

.:: Ejemplo ::.

D. Valero L., propietario de un solar en la localidad de Utebo (Zaragoza), decide proceder a la construcción sobre el mismo de una nave para dar cobijo a su maquinaria agrícola, encargando la misma a la empresa Construcciones SA, que aparte de proceder a la ejecución de la obra, se va a encargar de la tramitación de la solicitud de la correspondiente licencia urbanística.

En este supuesto, el contribuyente por el impuesto sobre construcciones, instalaciones y obras sería D. Valero L. en calidad de dueño de la obra. No obstante, al ser la propia constructora encargada de la ejecución la que ha solicitado la correspondiente licencia urbanística, será ella, en calidad de sustituto del contribuyente, la que se vea obligada a soportar el pago del impuesto, con independencia de que posteriormente se lo pueda girar a D. Valero.

La base imponible del impuesto está constituida por el coste real y efectivo de la construcción, instalación u obra, del que no forman parte, en ningún caso, el IVA y demás impuestos análogos propios de regímenes especiales, ni tampoco las tasas, precios públicos y demás prestaciones patrimoniales de carácter público local relacionadas con la construcción, instalación u obra, ni tampoco los honorarios de profesionales, el beneficio empresarial del contratista ni cualquier otro concepto que no integre, estrictamente, el coste de ejecución material.

Determinar qué debe entenderse por “coste real y efectivo” no es tarea fácil, aunque puede resumirse en la idea de que comprende el coste del material empleado más el coste del personal que ha intervenido en su ejecución.

La cuota tributaria de este impuesto será el resultado de aplicar a la base imponible el tipo de gravamen, siendo éste el fijado por cada ayuntamiento, sin que pueda exceder del 4%.

Pero la normativa establece, con carácter potestativo, una serie de bonificaciones aplicables sobre esa cuota que disminuyen la cantidad efectiva a pagar por el sujeto pasivo, tales como:

  • Bonificación del 50% de la cuota en el supuesto de realización de instalaciones, construcciones u obras en Ceuta y Melilla.
  • Bonificación de hasta el 95% a favor de las construcciones, instalaciones u obras que sean declaradas de especial interés o utilidad municipal por concurrir circunstancias sociales, culturales, histórico-artísticas o de fomento del emleo que justifiquen tal declaración.
  • Una bonificación de hasta el 95% a favor de las construcciones, instalaciones u obras en las que se incorporen sistemas para el aprovechamiento térmico o eléctrico de la energía solar para autoconsumo.
  • Una bonificación de hasta el 50% a favor de las construcciones, instalaciones u obras vinculadas a los planes de fomento de las inversiones privadas en infraestructuras.
  • Bonificación de hasta el 50% a favor de las construcciones, instalaciones u obras referentes a las viviendas de protección oficial.
  • Bonificación de hasta el 90% a favor de las construcciones, instalaciones u obras que favorezcan las condiciones de acceso y habitabilidad de los discapacitados.

A excepción de la primera, estas bonificaciones se aplican sobre la cuota minorada en el montante de la bonificación anterior. No obstante, la LHL señala que las ordenanzas regularán si todas algunas de las citadas bonificaciones son o no aplicables simultáneamente.

Por otra parte, es de destacar que el legislador estatal tradicionalmente ha venido estableciendo beneficios fiscales de cara a la promoción de determinados eventos, tales como en la actualidad la bonificación del 95% reconocida a las empresas o entidades que desarrollen exclusivamente los objetivos de “Fórum Universal de las Culturas Barcelona 2004” según certificación del “Consorcio Organizador del Fórum Universal de las Culturas Barcelona 2004”, la bonificación del 95% reconocida a las empresas o entidades que desarrollen exclusivamente los objetivos de “Año Santo Jacobeo 2004” según certificación del “Consejo Jacobeo” y la bonificación del 95% reconocida a las empresas o entidades que desarrollen exclusivamente los objetivos de “Caravaca Jubilar 2003” según certificación de la “Agencia para el Desarrollo de la Comarca del Noroeste”.

Finalmente, señalar que las ordenanzas fiscales podrán regular, como deducción de la cuota íntegra o bonificada del impuesto, el importe satisfecho o que deba satisfacer el sujeto pasivo en concepto de tasa por el otorgamiento de la licencia urbanística correspondiente a la construcción, instalación u obra de que se trate. La regulación de los restantes aspectos sustantivos y formales de la deducción también se deja a la ordenanza fiscal.

La LHL determina que el devengo del impuesto, el nacimiento de la obligación de tributar, se produce en el momento de iniciarse la construcción, instalación u obra, aun cuando no se haya obtenido la correspondiente licencia.

No obstante, hay que tener en cuenta que la cuantificación definitiva de la base imponible no va a poderse realizar en este momento, sino que deberá hacerse en uno posterior, ya que en este momento no se puede conocer cuál es el coste definitivo de la obra. Así, la manera de proceder será la siguiente: en el momento del comienzo de la obra o en caso de obtención de la licencia, se procederá a liquidar provisionalmente la deuda a sabiendas de que se deberá girar una liquidación definitiva tras su finalización.

Un dato importante es el de que, al producirse el devengo en el momento del comienzo de las obras, el coste a tener en cuenta para la determinación de la base imponible será el del precio de mercado de los medios materiales y humanos en esa fecha, con independencia del momento en que se gire la liquidación definitiva.

.:: Ejemplo ::.

Con fecha de 30 de noviembre de 2002, la empresa Construcsa comienza a ejecutar la construcción de un parking en la calle Manuel Candela, de Valencia, cuya licencia le es concedida por el ayuntamiento el 15 de diciembre de ese mismo año. La obra finaliza el 12 de febrero de 2003.

El devengo del impuesto sobre construcciones, instalaciones y obras se producirá en el momento del comienzo de las obras, el 30 de noviembre de 2002, momento en el cual la empresa constructora, que se ha hecho cargo de la gestión de la solicitud de la licencia, procederá al pago de la liquidación provisional que se le gire por parte del ayuntamiento sobre el coste real previsto de la obra. Tras la finalización de la misma, el 12 de febrero de 2003, se procederá a girarle la liquidación definitiva sobre el coste real y efectivo que ha tenido la misma valorado conforme a los precios de mercado a fecha 30 noviembre de 2002.

En esta línea, la LHL cuando regula la gestión del impuesto señala que cuando se conceda la licencia preceptiva o cuando, no habiéndose solicitado, concedido o denegado aún dicha licencia, se inicie la construcción, instalación u obra, se practicará una liquidación provisional a cuenta, determinándose la base imponible:

  • En función del presupuesto presentado por los interesados, siempre que el mismo hubiera sido visado por el colegio oficial correspondiente cuando ello constituya un requisito preceptivo.
  • Cuando la ordenanza fiscal así lo prevea, en función de los índices o módulos que la misma establezca al efecto. Habrá que estar por tanto a lo dispuesto en la ordenanza correspondiente.

Una vez finalizada la construcción, instalación u obra, y teniendo en cuenta el coste real y efectivo de la misma, el ayuntamiento, mediante la oportuna comprobación administrativa, modificará, en su caso, la base imponible determinada a los efectos del giro de la liquidación provisional practicando la correspondiente liquidación definitiva y exigiendo del sujeto pasivo o reintegrándole, en su caso, la cantidad que corresponda.

Señala la LHL que los ayuntamientos podrán establecer en sus ordenanzas sistemas de gestión conjunta y coordinada del impuesto y de la tasa correspondiente al otorgamiento de la licencia urbanística.

Para terminar con esta cuestión, es preciso destacar que la LHL señala que los ayuntamientos podrán exigir este impuesto en régimen de autoliquidación. En estos casos, será el propio sujeto pasivo quien liquide la deuda tributaria y no la Administración, conforme a los datos aportados por el sujeto pasivo. Una vez más habrá que estar a lo estipulado en la ordenanza correspondiente.

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